Vino y Libros… “La señorita Rouault”

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Hola amigos, hoy en “Vino y Libros” descubrimos el lado más “realista” de nuestra colaboradora y esta sección…

Next Stop… “La señorita Rouault”

¿Qué tal os fue marzo?

¿Vuestros niveles de azúcar están volviendo ya a sus parámetros normales después de tanto “amor”?

¡LA SENSIBLERÍA LO COMPLICA TODO! Creedme.

No hay nada como un buen clásico para depurar alma, corazón y mente, tender los pensamientos al Sol y esperar a que todo pase: relax, brisa, silencio…

Decidí con este fin bucear en la obra del más noble de los novelistas, el escritor francés Gustave Flaubert y en su redacción, a mi parecer, excesivamente descriptiva para intentar eludir los pensamientos “raros” y viajar hasta una época pasada donde la cotidianidad de los problemas no vaya más allá de un gesto contrariado o una hornada de magdalenas chamuscadas.

Pensando así en los altibajos que el ser humano puede llegar a sufrir a lo largo de toda su vida y después de haber trabajado en el artículo anterior sobre un libro tan blanco y esperanzador como “Eleanor & Park” llegué a analizar de forma intensa la existencia del componente fugaz que encierran los sentimientos en el hombre; los amantes no siempre acaban siendo felices y comiendo perdices y las princesas, en ocasiones, prefieren la calabaza a la carroza de cristal.

Emma Rouault siempre buscó la felicidad, la suya propia, sin pensar en cuantas heridas pudiera ir abriendo en el camino.

Creyó que era feliz en el convento de las ursulinas donde estudiaba gramática, música y buenos modales, creyó también que lo era en la granja de su padre cerca de Les Bertaux, intentó serlo cuando encontró a Charles Bovary, un médico en ciernes y cuando comenzaron a caminar juntos por la vida; la maternidad que tanto anhelaba tampoco llenó su espíritu de primavera y aunque intuyó la brisa dentro del matrimonio ansiaba el tornado que le ofrecían fuera del mismo.

Aún hoy, pasados unos días desde que terminé la lectura, sigo sin saber si en algún momento, en alguna milésima de segundo entre gemido y gemido consiguió por fin ser plenamente dichosa.

La señora Bovary nunca tuvo suficiente y a pesar de todo lo material que la rodeaba, del prestigio y de la buena reputación amor era lo único que no conseguía poseer; al menos de quien ella pretendía…

Y entonces, cuando en alguna ocasión, las notas armoniosas de un vals acariciaban suavemente su rostro y embriagaban sus sentidos se entregaba por completo a la lujuria, envolviéndose en un velo opaco de mentiras y traiciones.

Conocí a pocas personas que con tanto pudieran ser tan desdichadas.

Seguramente ella nunca sintió nada, nunca se arrepintió del daño que podría ocasionar a cuantos la adoraban, a cuantos la tenían como ejemplo de virtud e indulgencia, no tuvo moderación en sus ambiciones, no fue madre abnegada ni esposa incorruptible, no era nada de lo que parecía y ese mismo egoísmo vestido con sedas de Madagascar y sediento de caros licores fue quien determinó como tendría que ser su final.

 

Maridaje:

Todo seguía exactamente igual que años atrás, cuando Yonville-l´Abbaye era un pueblo tranquilo, antes de que la desgraciada historia de la familia Bovary sacudiera todo el distrito de Neufchâtel.

La casona aún presidía la plaza y no había perdido todavía el mágico esplendor de otros tiempos.

El antiguo dueño de la propiedad no era amigo de las minucias y había ordenado construir al final del jardín el cenador más majestuoso de toda la región.

Desde allí, cobijada por verdes sauces y capuchinas, pude sentir todas las bondades que la naturaleza me ofrecía: bellos atardeceres de color ámbar, el dulzor de los higos a comienzos de verano, el aire cálido en la nuca, las meriendas tranquilas de pan tostado y mermelada de albaricoque; llegué a ver hasta más allá del prado, hasta más allá de las montañas, donde todo es bullicio y que aquí solo llega a percibirse como un suave rumor.

Acaricié esos instantes felices intentando retenerlos lo máximo posible en mi memoria para poder volver a ellos cuando quisiera, para poder masticarlos y beberlos cuando me viniera en gana, para volver a las risas de antaño, a los amigos… a 1918.

 

Recomendación para la lectura:

1918CR

1918 Antonio Contreras Labrador (100% Zalema)

DO Condado de Huelva

Bodegas Contreras Ruíz S.L

Aquí nace el homenaje a nuestra familia, una herencia recibida, el amor por la tierra y las raíces. La expresión de una variedad autóctona sobre un terruño único.

 

 

Fuente: Ilustración MPCZ

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