El Envejecimiento del vino…Doña Barrica!

bodega

Por un momento, al leer el título de esta entrada, me imaginé teniendo una larga conversación con una Barrica…Sí, no estoy loca, aunque lo parezca al decir esto, pero es que realmente me resultó divertido poder expresar de una manera diferente, como puede ser una conversación, aquellos puntos importantes a tener en cuenta con respecto al envejecimiento de los vinos.

¿Qué tal si le hacemos unas pocas preguntas a Doña Barrica y aprendemos un poquito más sobre el envejecimiento de los vinos?

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P:Buenas tardes Señora, ¿cuál es su nombre?

Buenas tardes Joven, mi nombre es Barrica y depende de dónde venga, mi apellido puede ser “de Roble Francés” o “de Roble Americano” y por último también estamos las “de Roble de Europa del Este”… aunque todo hay que decirlo, a lo largo de la historia existieron Barricas “de Castaño”, “de Acacia” o “de Cerezo”, pero hay muchos que afirman que las chicas Robles tenemos lo nuestro y que damos algo que las demás no, siendo las más apropiadas para la crianza de los vinos.

P:Bueno, bueno… la veo muy segura de sí misma… me podría decir ¿qué es lo que usted le aporta al vino y que las demás no?

Por supuesto, mire, según el tamaño y el apellido (procedencia) aportamos matices aromáticos a los vinos, en concreto, las Barricas de Roble Francés somos más clásicas y aportamos a los vinos notas más naturales de madera y de especias como el clavo. En cambio las que somos de Roble Americano aportamos aromas exóticos, como coco, vainilla, chocolate…eso sí, todo dependiendo del aporte aromático procedente del grado de torrefacción de la barrica.

P:Bueno Doña Barrica, ¿y cómo es eso del tamaño… importa?

¡El tamaño sí importa!… Cuanto más grande somos las barricas menos cantidad de vino estará en contacto con nuestra madera, por lo que nosotras, las de 300 litros de capacidad, aportaremos menos matices aromáticos que las de 225 litros.

P:Ya en confianza, ¿Doña Barrica, cómo se preparan para recibir a los vinos?

Bueno, antes de llenarnos la barrica, conviene eliminar el oxígeno que acumulamos y librarnos de los microbios. Para esto nos queman el interior con azufre.

Una vez listas para la acción, debemos llenarnos poco a poco, evitando la formación de espuma.El llenado se determina en función de nuestra edad (edad de la barrica). Una barrica nueva absorbe más vino, y una barrica vieja menos.
Por otra parte, la reactividad del vino frente al oxígeno será mayor cuanto más joven sea este, y menor cuanto más viejo.

Cuando ya estamos llenas, debemos ser selladas con un tapón de corcho, cubierto de silicona, vidrio o madera. Después nos apilan y nos disponen en hileras en la parte de la bodega con la temperatura más baja y con mayor grado de humedad. Estas condiciones favorecen a la correcta oxidación, lenta y homogénea, que disminuirá la pérdida de líquido por evaporación.

Cada seis meses conviene proceder al trasiego. Éste consiste en cambiar el vino de unas barricas a otras para separarlo de los sedimentos que se hayan concentrado en el fondo.

Cuando se considera que el vino ha alcanzado el punto deseado, se procede a su clarificación, se filtra y se embotella.

P: ¿Y cuando hablamos de crianza en los vinos, verdaderamente, a qué nos estamos refiriendo?

Hablar de crianza significa estar hablando del envejecimiento del vino, y en base a ello hablaremos también de su tiempo, el tiempo en reposo, calma y sosiego, en definitiva… el relax de los vinos. Es en este tiempo dónde experimentarán grandes cambios y asegurarán su longevidad.

P: ¿Y para qué se realiza este proceso?

El objetivo de la crianza no es otro que otorgar ciertas características diferentes a los vinos que han sido elaborados, siendo ese proceso de envejecimiento, en primer lugar en nosotras las barricas (fase oxidativa) y posteriormente en botella (fase reductiva)

Nosotras las barricas permitimos a los grandes vinos expresar su riqueza, suavidad, redondez y finura. Además del aporte aromático, permitimos la entrada moderada de oxígeno debido a nuestra porosidad, así, suavizamos los taninos, estabilizamos el color y permitimos una maduración más larga y controlada. (fase oxidativa)

En nuestro interior, el vino evoluciona: el color violáceo de los tintos jóvenes torna en un rojo-teja o rubí. En los vinos de largo envejecimiento estas tonalidades adquirirán matices amarillentos. Del mismo modo, el color de los blancos pasa del amarillo pajizo al dorado intenso. Los rosados, por su parte, perderán viveza e intensidad durante su crianza.

Tras la crianza en nuestra barrica, el vino continúa su evolución en la botella (fase reductiva), donde, esta vez por ausencia de oxígeno, el vino gana complejidad y alcanza su máxima expresión.

Por ello los vinos, en función de su proceso de envejecimiento, y en este caso los vinos tintos, se pueden clasificar de la siguiente manera:



Vino joven. También conocido como “vino de año”, se trata de un vino que apenas ha estado en barrica un tiempo suficiente. Este vino debe ser consumido en el margen de un año natural desde que sale al mercado, aunque suele saber mejor si se consume en el margen de los primeros seis meses.



Vino de crianza. Dependiendo de lo establecido en las diversas Denominaciones de Origen, se trata de un vino de calidad que está sometido a un proceso de envejecimiento de al menos 24 meses. Es importante tener en cuenta que el vino debe permanecer al menos seis meses en barricas de madera de roble. Frente a los dos años de un vino tinto, si hablamos de un blanco y/o rosado el período de crianza se reduce a los 18 meses



Vino de reserva. Su período mínimo de envejecimiento debe ser de 36 meses. Al menos 12 debe envejecer en barricas de madera de roble, mientras que el resto debe hacerlo en botella. En el caso de vinos blancos y blancos y rosados el período de crianza cambia, ya que debe ser de al menos 24 meses. 



Vino de gran reserva. El vino debe envejecer al menos 18 meses en barrica de roble y 42 en botella. Es decir, el vino gran reserva necesita envejecer al menos cinco años. Generalmente a esta fase solo llegan vinos pertenecientes a cosechas sobresalientes. En lo que respecta a los vinos blancos y rosados, el período mínimo de envejecimiento es de 48 meses en madera y botella. En función de la procedencia, los vinos pueden alargar el tiempo de crianza necesario en barrica

Los vinos blancos, también tienen su proceso:

Vino de Crianza blanco. Tiene un mínimo de 18 meses en botella con 6 meses en barrica.

Vino Reserva blanco. Tiene 24 meses en botella y un mínimo de 6 meses en barrica.

Gran Reserva blanco. Vinos con grandes añadas, con mínimo de 6 meses en barrica y mínimo en botella de 48 meses.

¿Qué les pareció Doña Barrica…Interesante verdad?

vamos un poquito más allá y con un video de nuestros amigos de Bodegas Torres redondeamos el tema…

Seguimos…preparados, vinos…

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4 comentarios en “El Envejecimiento del vino…Doña Barrica!

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