El vino y su historia

stock-photo-chianti-reserve-wine-glass-grapes-and-old-books-77941870Hablar de vino, a mi entender, es hablar de historia, de trabajo, de calidad y tipo de uva, de mimo, y a su vez es dejar de hablar para saber escuchar… escuchar lo que él nos cuenta, de su evolución, su carácter, su Terroi (zona de cultivo), su fue…en un hoy.

No todos los vinos viejos dejan de ser sólo eso…viejos, para convertirse en oro líquido. Y para llegar a esta conclusión nos debemos hacer la pregunta ¿desde cuándo el vino es vino y desde cuándo el hombre lo bebe y lo trabaja? El vino es vida en constante evolución, y para darnos cuenta de ello debemos entender de dónde viene y hacia dónde va, y seguramente entre medias, vosotros o yo, le interrumpamos esa evolución (en su punto óptimo) para disfrutar de sus susurros y compañía.

 Ya sabemos que Baco, en la mitología griega, se encargó de propagar los beneficios del vino. También podemos añadir que los egipcios fueron los que introdujeron el etiquetado del vino, que la literatura china expone el caso de un hombre que fue castigado en el año 2.285 a.C. por mezclar el vino con vino de arroz, que en la Biblia el vino aparece mencionado más de 200 veces, o bien que, hacia el siglo II d.C., se estimaba que cerca de veinte millones de ánforas de vino español habían sido embarcadas hacia la ciudad de Roma. Buena prueba de ello es la existencia del monte Testaccio. El monte está repleto de pequeños pedazos de ánforas rotas. Hace 2000 años el río Tíber era navegable, y todos los barcos que llegaban a Roma transportando aceite, grano o vino iban cargados de ánforas. Muchas de ellas se rompían durante la travesía, y, al descargar, las iban amontonando gradualmente, dando lugar a esta colina.

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 Para ubicar en la línea del tiempo la existencia de la uva, hay que retroceder las hojas del calendario unos cuantos miles de años. Durante la época otoñal, en las zonas templadas, maduraban abundantes uvas, lo que las convertía en un fruto nutritivo, sano y codiciado. Sin embargo, el hombre prehistórico se enfrentaba a largos inviernos, a gélidas temporadas, y a unas técnicas de producción escasas, rudimentarias o incluso inexistentes, que dificultaban la conservación de los alimentos en las épocas más duras.

¿Qué sabemos sobre “la Vid”?… ¡Vamos a averiguarlo!

Foto: imágenes extraídas del banco de imágenes Foter

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